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miércoles, 26 de mayo de 2010

Manifiesta Tu Grandeza a Través de la HUMILDAD

La humildad es la virtud de reyes nobles que lograron cautivar el amor y la lealtad de sus súbditos...

Los grandes líderes de la historia en todos los campos se han caracterizado por su gran humildad, quienes, a pesar de la altura que lograron en la escala social, no los atacó la fiebre del poder que es la soberbia, el pecado más común que cometen con mucha frecuencia los que logran el éxito; quienes están seguros de que la humildad es lo único que les falta para ser perfectos, que se sienten superiores a todo el mundo y nadie está a su altura y nadie los merece, "atrás de un líder lleno de soberbia solamente lo sigue el resentimiento de sus seguidores".

Es común escuchar la expresión “ya se le subió"; por supuesto, es el éxito que le cerró el cerebro y se lo llenó de estiércol, pues el líder auténtico comprende que él depende de su gente y no a la inversa, como la mayoría de los líderes que no logran comprender que la grandeza de sus obras depende de la acción de sus seguidores.

¿Quién es más importante, el líder o los seguidores?

Este planteamiento es similar a ¿qué fue primero, la gallina o el huevo?

Por supuesto que es un binomio inseparable, imagínese que un líder proclame "aquí hay un líder sin seguidores"; o a la inversa, un grupo humano sin líder sería el equivalente a jugar fútbol sin portería, sin dirección alguna.

El líder señala la meta, el objetivo a lograr y los seguidores deben realizar la tarea para lograrlo, así encontramos grandes organizaciones en que día a día deben todos sus integrantes realizar el sueño de su líder; por tanto, el liderazgo de Excelencia está consciente de que el poder de realización está en su gente.

El líder debe identificarse e inspirar la confianza de cada seguidor y a través de su humildad lograr este acercamiento para lograr el binomio fundamental del éxito:

Líder - Seguidor

Cuando se está en la cima es fácil olvidarse del origen del esfuerzo realizado por cada colaborador y el apoyo recibido para que uno llegue a triunfar; la gratitud es una de las virtudes que siempre debemos practicar y tener presente que a través del esfuerzo de los demás se logran los resultados.

Cuando las cosas van bien y estamos logrando materializar nuestros sueños es fácil caer en la soberbia y creer que todo se debe solamente a nuestro individual esfuerzo, cuando en realidad gracias al esfuerzo de todo un equipo se logra el triunfo.

Si algo nos asegura a todos los seres humanos un crecimiento continuo es la humildad por aprender, la humildad a dar reconocimiento a cada uno de nuestros seguidores; si deseamos la incondicionalidad y entrega de nuestra gente no olvidemos que la humildad es el vehículo que los mantendrá unidos emocionalmente con su líder.

(Lo encontre en un search en google)

¿Sabes que tienes alas?

¿Sabes que puedes volar?
¿Y que es volar?

Es comenzar por tener un sueño.
Es estar comprometido con los sueños.
Es tener confianza en si mismo.
Es aceptar lo que no se puede cambiar.

Es saber cambiar el tiempo.
Es volver a empezar.
Es reconocerme en mis logros.
Es reconocer que me equivoqué y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto puede haber muchos fracasos.

Es enamorarse de lo que uno hace.
Es no postergar y hacer algo ahora.
Es darse cuenta de que estás eligiendo a cada momento.
Es reconocer las propias debilidades y fortalezas.
Es no parar jamás hasta conseguir los sueños.
Es saber con que fin hacemos las cosas.

Es no mirar hacia atras.
Es actuar con entusiasmo.
Es transitar caminos desconocidos.
Es probar hacer algo que nunca hicimos.
Es probar hacer algo de una manera diferente.
Es saber que no estamos solos.

Es no rendirse jamás.
Es disfrutar de cada momento
Es disfrutar del tiempo libre.
Es accionar ya.
Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior no funciona.
Es pensar en positivo.

Es tener las metas claras.
Es tener perseverancia en la búsqueda que deseas.
Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es recomenzar con el mismo entusiasmo.

Es tener la paciencia necesaria.
Es tener claridad en el propósito.
Es dejar una huella para que otros puedan seguirla.
Es arriesgar.
Es hacer cosas nuevas todos los días.

-Desconocido

domingo, 16 de agosto de 2009

El bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego. También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos-, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia. Tiempo…

Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi…nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué… Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…¿Para qué? Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá solo estés echando raíces….

[Anónimo, taken from Isamari's Facebook-Notes]

-peace out!